7/4/18

MARÍA PITA UNA HEROÍNA GALLEGA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA
















España e Inglaterra son naciones de larga historia. Como es natural, innumerables veces nos hemos enfrentado. Y contra lo que demasiados españoles piensan, la balanza no se inclina especialmente hacia los ingleses. Un ejemplo: lo que le pasó a la Contra Armada de Drake frente a La Coruña. Era 1589 y…

Una carnicera gallega del siglo XVI: joven, guapa, treinta años, una hija. Esa era MARÍA PITA. Ella y su marido habían acudido, como otros muchos cientos de vecinos, a defender las murallas de La Coruña, porque atacaba el inglés. Entre esos vecinos había otra mujer, Inés de Ben, que cae herida de bala. Enfrente, uno de los corsarios más temibles y despiadados de la Gran Bretaña: Francis Drake, al mando de un Ejército de 20.000 hombres hambrientos de botín. Los gallegos aguantarán. MARÍA PITA, heroica, inscribirá su nombre en la historia. Los ingleses huirán de La Coruña con las manos vacías.


Plaza de María Pita, Monumento y Ayuntamiento de La Coruña

¿Por qué los ingleses atacaban La Coruña?  En el año 1589, en España reina Felipe II y, como se sabe, en sus dominios no se ponía el sol. Pero había nubarrones gruesos, y uno de ellas era la gresca con Inglaterra. Por así decirlo, España era el campeón e Inglaterra, el aspirante. Como aspirantes, los ingleses no perdían ocasión de hacernos la vida imposible. Había para ello razones religiosas, porque España era la cabeza visible del catolicismo e Inglaterra se había montado su religión propia, el anglicanismo. Había también razones políticas, porque Inglaterra temía al poder español en Europa y quería deshacerlo como fuera, particularmente apoyando a los rebeldes en Flandes. Y había razones económicas, porque España controlaba las rutas marítimas del Atlántico e Inglaterra alentaba los ataques piratas contra nuestros barcos.

La Armada y la Contra Armada 

Todas esas razones –religiosas, políticas, económicas-, combinadas entre sí y con algunas otras más, llevaron a una situación sin salida. La guerra civil por el Trono francés, entre católicos y protestantes, fue la causa directa. Como Inglaterra está apoyando a los protestantes en Francia y en Flandes, Felipe II ordena invadir Inglaterra; es el conocido episodio de la Armada Invencible, en 1588, donde sirvió Lope de Vega, y que no fue una victoria inglesa –de hecho, los ingleses se dieron a la fuga-, sino una catástrofe meteorológica. El hecho es que, en respuesta, los ingleses mandan al año siguiente, 1589, una expedición de castigo, la Contraarmada, para atacar a España y Portugal. La Contra Armada sufrió el mismo destino que la Invencible: terminó desarbolada por las galernas. Pero en ese ataque de la Contra Armada se inscribe el episodio de: MARÍA PITA.

Los ingleses querían lo mismo de siempre: apoderarse de las rutas españolas de Indias. Para ello conciben un plan realmente ambicioso: navegar por el Golfo de Vizcaya, saquear consecutivamente San Sebastián, Santander y La Coruña hundiendo los barcos españoles allí estacionados, atacar después Lisboa, inducir a los portugueses a un levantamiento contra Felipe II, establecer una base en las Azores y, desde allí, robar los tesoros de la Flota española de Indias en su ruta hacia Cádiz. Nada menos. Para llevar a cabo semejante proeza, los ingleses movilizan 146 barcos, 4.000 marineros, 20.000 Soldados y 1.500 Oficiales. Los holandeses ponen hombres y dinero. Mandan la expedición dos experimentados enemigos de España: Francis Drake, el temible corsario, y el General John Norreys.



Francis Drake

¿Era posible ejecutar con éxito una campaña tan ambiciosa? Los ingleses creían que sí: Drake había saqueado Cádiz en 1587, luego las defensas españolas eran vulnerables. Además, la calamidad de la Armada Invencible, el año anterior, necesariamente tenía que haber debilitado a la flota española. En cuanto al plan portugués, uno de los pretendientes de la Corona lusa, el Prior de Crato, se había comprometido formalmente con los ingleses a levantar a la nobleza contra Felipe II. Pero todos esos cálculos resultaron ser falsos: las bajas españolas en el desastre de la Invencible habían sido más limitadas de lo que los ingleses suponían: prácticamente todos los Galeones, es decir, los grandes barcos de guerra, habían logrado ponerse a salvo. Y en cuanto a la rebelión portuguesa, la verdad era que el Prior de Crato exageraba: la inmensa mayoría de los nobles no le apoyaban a él, sino a la familia Braganza.

La Contra Armada de Drake empezó a chocar contra la dura realidad desde el primer momento. Primero, las tempestades. Después, el miedo: ante la posibilidad de embarrancar en la bahía de Vizcaya, Drake rehúsa atacar San Sebastián, por otro lado muy bien defendida. Más tarde, la sorpresa: contra su previsión, Santander está lleno de galeones españoles de la Invencible que completan allí reparaciones. De manera que los ingleses pasan nuevamente de largo y se dirigen, esta vez sí, contra La Coruña, una pieza fácil y sin otra defensa que una pequeña Guarnición en las murallas medievales de la ciudad. 



Mapa de La Coruña

El 5 de mayo de 1589 la ciudad de La Coruña era atacada por el pirata inglés Francis Drake. Confiados en sus fuerzas y crecidos por la resistencia ante la Gran Armada, los ingleses se detuvieron en La Coruña. No les fue difícil ganar el puerto y desembarcar, pero ya en la ciudad se llevaron una desagradable sorpresa. No era sólo la Guarnición la que se defendía, el pueblo entero se había levantado en armas para rechazar la invasión. Durante semanas se sucedieron los combates por las calles de la ciudad. Cuerpo a cuerpo, hombre a hombre, los coruñeses resistían en refriegas encarnizadas. El Capitán Juan Padilla, Marqués de Cerralbo, había organizado una férrea defensa, sin embargo la lucha era desigual y los corsarios ganaban terreno.


La tradición de la Casa Cerralbo atribuye esta armadura a don Juan Pacheco, II marqués de Cerralbo y héroe militar del siglo XVI, Gobernador y Capitán General de Galicia entre 1587 y 1594, vencedor en el asedio de La Coruña por las naves inglesas comandadas por Drake. [Museo Cerralbo]


Aparece María Pita

Pero allí, después de haber afrontado tempestades, miedos y sorpresas, Drake se va a encontrar con algo aún más temible: una mujer decidida. Entra en la historia MARÍA PITA.


Estatua de María Pita

Se llamaba MARÍA MAYOR FERNÁNDEZ DE LA CÁMARA PITA. Era carnicera. Había nacido hacia 1560; en el momento de nuestro episodio rondaba los 30 años y tenía una hija de corta edad. No llevaba una vida fácil. Su primer marido, Juan Alonso de Rois, carnicero, había muerto. Entonces MARÍA se casó con el también carnicero Gregorio de Rocamonde. Podemos imaginarnos su vida con colores más bien opacos: un matrimonio de carniceros en una pequeña ciudad del XVI. Pero en esa vida rutinaria surge de repente una amenaza terrible: una gran Flota inglesa aparece en el horizonte, cañonea muros y calles y desembarca en La Coruña.

Los ingleses están decididos a todo. No tardan en cercar la ciudad. Las viejas murallas medievales aguantan mal: la explosión de una mina abrió brecha en la muralla que defendía la ciudad vieja y los ingleses penetraron en oleadas. Las defensas han caído, pero, como solía pasar en España, los vecinos –tanto hombres como mujeres- toman las armas y se suman al combate. La ofensiva inglesa arrecia. Su objetivo es ahora la ciudad vieja, el centro de La Coruña de entonces. Los coruñeses no ceden: una vecina, INÉS DE BEN cae herida (casi nada se sabe a cerca de este prodigio de mujer, solo que al momento del suceso se hallaba felizmente casada, tenía dos hijos y un próspero negocio de mercería y quincallería en la Pescadería. Había trabajado de forma intensa en el reparo de las murallas y sus cubos llevando tierra, al igual que lo hacían otras muchas mujeres, y cuando se encontraba en esta labor resultó herida por una descarga de arcabucería, siendo trasladada al hospital de orden del oidor Francisco Maldonado. Según los testigos por ella presentados ante la Real Audiencia para que se le resarciera de todo el daño causado, INÉS DE BEN, viuda de Sebastián Fernández –muerto este la jornada del día 5–, recibe dos balazos de los ingleses, uno en la cabeza y otro en el muslo durante la defensa de la ciudad. Así consta en una certificación médica que se expide en Ferrol el 12 de julio de 1590. Como resultado de aquellas graves heridas en la cabeza quedará casi ciega, pobre y con dos hijos a los que atender. Había sido una de las heroínas que permaneció en primera fila desde el inicio del asedio inglés, no recibiendo ninguna mención a su sacrificio. Quedó casi ciega y en la miseria cuando estaba llamada para la Gloria. Ni siquiera quedó de ella una migaja de fama para la posteridad). Ya hay quinientos españoles caídos. Un Alférez inglés logra subir a la parte más alta de la muralla. El marido de MARÍA PITA, Gregorio, cae muerto. Entonces MARÍA, fiera, se lanza contra el Alférez inglés. Así lo cuenta la crónica:

"Un Alférez enemigo, con una bandera en la mano, subía por la brecha, animando con la voz y el ejemplo a los suyos; pero una de las mujeres que allí estaban, llamada MARÍA FERNÁNDEZ DE LA CÁMARA Y PITA... “¡QUIEN TENGA HONRA, QUE ME SIGA!”. MARÍA PITA, que acababa de perder a su marido en la muralla, tuvo el acierto de matar al Alférez con la espada (según unos de una pedrada, según otros de un arcabuzazo), y, robándole la enseña, instó a sus paisanos a la resistencia. Aquel gesto acobardó a los enemigos y espoleó a los coruñeses que a punto de rendirse, tomaron de nuevo la iniciativa, recrudeciendo la lucha.    


Pintura de María Pita

Y vaya si los acobardó: sorprendidos al encontrar nueva resistencia tras la muralla, los ingleses se quedaron paralizados. La mayoría eran Soldados sin experiencia: habían acudido atraídos por el botín, no para morir a manos de una turbamulta de mujeres y paisanos furiosos. Así que, intimidados, pusieron pies en polvorosa. Debió de ser cosa digna de verse: 20.000 Soldados ingleses corriendo a pelo hacia sus barcos, y María Pita detrás, en la mano el rodillo, el arcabuz o lo que fuera, porque todavía sobre esto hay dudas, y no falta quien asegura que el arma de María fue la espada de su marido muerto o, incluso, sus cuchillos de carnicera. El hecho es que los ingleses se marcharon. Drake desplegó velas con las manos vacías.


Relieve de la batalla representado en el monumento a María Pita

La expedición de Drake no pudo terminar peor: cuando llegó a Lisboa, se encontró con que nadie se sublevaba contra Felipe II. Los portugueses recibieron a los ingleses con absoluta indiferencia. Tuvieron que volver a Inglaterra. Por el camino, las tempestades y las enfermedades diezmaron la tripulación. Al llegar a Inglaterra, de aquel poderoso Ejército de 20.000 hombres sólo quedaban 2.000 en condiciones de combatir. Drake, rabioso y endeudado, saqueó Madeira y, después, capturó una flota hanseática, de comerciantes bálticos, para enjugar los gastos de la expedición. Un fracaso. 

¿Y MARÍA? MARÍA se volvió a casar. Lo hizo con un marino andaluz de rango, Sancho de Arratia, con el que tuvo una hija, Francisca. Pero Sancho murió apenas dos años después. Y MARÍA se casó de nuevo: con el Escudero de la Real Audiencia Gil Bermúdez de Figueroa, con el que tuvo dos hijos más. Ya se había convertido en una heroína por todos conocida. La Corona recompensó su hazaña. Por su heroica acción MARÍA PITA en 1596 viajó a Madrid para recibir la gracia Real: plaza de Soldado en La Coruña, licencia para exportar mulas, una gratificación económica y una pensión vitalicia que equivalía al sueldo de un Alférez más cinco escudos mensuales, privilegio que Felipe III prolongó para sus herederos. No fue la única mujer que defendió La Coruña, aunque por su acción fue la más distinguida. También anduvo metida en pleitos por cuestiones de propiedad, y gracias a esos documentos judiciales ha sido posible conocer bien su historia. MARÍA PITA murió en Cambre, cerca de La Coruña, en 1643, a los 83 años.

No puede decirse que España, y menos La Coruña, olvidaran a su heroína. En el mismo solar donde estuvo la casa de Juan Alonso de Rois, su primer marido, se levanta hoy la Casa Museo de María Pita. Y ya sabes: Quién tenga honra, que me siga. ¡Qué señora!



Francisco Javier de la Uz Jiménez


FUENTES CONSULTADAS:







4/4/18

FRANCO Y LA FUNDACIÓN DE LA LEGIÓN











Juan Salafranca. Coronel (R)

Legionario y Jinete







Pronto, dentro de algo más de un año, se conmemorará el centenario de la creación de La Legión. Ello fue posible gracias a la tenacidad y capacidad de organización de un gran Soldado, el Teniente Coronel de Infantería Don José Millán Terreros que, posteriormente uniría los apellidos de su padre a quien admiraba profundamente, pasando a ser Millán-Astray, nombre que con el que por sus muchos méritos ha pasado a la Historia. Para formar parte de este glorioso Cuerpo y colaborar con él desde los primeros momentos, Millán buscó lo que él consideraba lo más selecto del Ejército, empezando por un entonces jovencísimo Comandante que, como él, tenía una más que probada experiencia en combate, habiendo obtenido los ascensos a Capitán y Comandante por méritos de guerra.




Teniente Coronel José Millán-Astray, fundador de La Legión

         Del 3 al 16 de octubre de 1918, Millán todavía Comandante asiste en Valdemoro a un curso organizado por la Escuela Central de Tiro del Ejército, allí coincide con el de su mismo empleo Don Francisco Franco Bahamonde que, como él, había servido en las Fuerzas Regulares Indígenas y venía precedido de un enorme prestigio, tanto por su valor, demostrado repetidamente en combate, como por sus dotes de organización. Con él comenta Millán su idea de crear una Unidad de Soldados profesionales como ya tenían los franceses, pero con unas características peculiares, más adaptadas al temperamento español. Franco, con su experiencia africana, ve claramente las ventajas que podrían derivarse de disponer de un Cuerpo de esas características, lo que, unido al contagioso entusiasmo de su veterano compañero, le empuja a adherirse al proyecto.

         Sin embargo, no todos los Oficiales de la época estaban de acuerdo con el proyecto, pese a que ya en 1916, el General Luque, siendo Ministro de la Guerra, había incluido en su Proyecto de Ley Orgánica Militar la posibilidad de creación de una Legión Extranjera; el siguiente año el Ministro De la Cierva impulsa el estudio de un Ejército Colonial incluyendo una Unidad de extranjeros; el General Berenguer da continuidad a la idea, hasta que finalmente, el Comandante Millán es comisionado para estudiar en Argelia y otros puntos de África la organización de la Legión Extranjera francesa.

         Por Real Decreto de 28 de enero de 1920, siendo Ministro de la Guerra el General Villalba, Su Majestad El Rey firma la creación del “Tercio de Extranjeros”; no obstante, en abril de ese mismo año se alega la falta de presupuesto y se aparca el proyecto, hasta que un nuevo Ministro, Don Luis de Marichalar, Vizconde de Eza, tras oír exponer brillante y apasionadamente el proyecto a Millán en una conferencia en el Centro Cultural del Ejército y la Armada, recupera el asunto y por Real Decreto de 1 de septiembre se ordena que se lleve a la práctica el de 28 de enero y por Real Orden del día siguiente se destina a mandar el Tercio de Extranjeros al Teniente Coronel Don José Millán Terreros.

         Inmediatamente Millán se pone a la labor y la enfoca inicialmente en dos aspectos; la propaganda y el destino al nuevo Cuerpo de quienes con él se habían comprometido. En el primer aspecto, resulta asombroso comprobar como con los limitados medios de la época se consigue el éxito de reclutamiento que sorprenderá a los propios organizadores. El segundo fructifica con la publicación en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra nº 218 de 28 de septiembre del destino de dos Comandantes, cuatro Capitanes, cinco Tenientes y dos Alféreces, encabezados por el Comandante Don Francisco Franco Bahamonde.



José Millán Astray con Francisco Franco


         Franco ya venía colaborando con Millán en la organización del Tercio, pues ambos estaban destinados en el Regimiento Príncipe nº 3. Años después al escribir Millán-Astray el prólogo a la obra de Franco “Marruecos. Diario de una Bandera”, explica claramente por qué eligió a Franco y define su personalidad diciendo: “Cuando hube de organizar La Legión, pensé cómo habían de ser mis legionarios. Y habían de ser lo que hoy son. Después pensé quiénes serían los Jefes que me ayudasen en esta empresa y designé a Franco el primero. Le telegrafié ofreciéndole el puesto de LUGARTENIENTE, aceptó enseguida y henos aquí trabajando para crear La Legión…El Comandante Franco es conocido de España y del Mundo entero por sus propios méritos. Franco tiene las características que ha de reunir todo buen militar, que son: valor, inteligencia, espíritu militar, entusiasmo, amor al trabajo, espíritu de sacrificio y vida virtuosa.

         Franco se multiplica en la resolución de los muchos problemas que constantemente se presentan: Adaptación a la disciplina militar de quienes jamás habían obedecido a autoridad alguna, falta de mandos del más bajo nivel, unificar la instrucción de quienes venían de una guerra europea con la de quienes jamás habían empuñado un arma, atender al vestido, alojamiento, alimentación y paga de quienes se esperaba llegaran con cuentagotas y lo hicieron en aluvión y un sin número más de asuntos de la más variada índole.


Primeros Legionarios. Defendieron Melilla



         Pese a todos los obstáculos, en poco más de un mes desde la incorporación del primer legionario, La Legión estaba lista para combatir, aunque no lo hará hasta meses después, por estar en aquel momento, paralizadas las operaciones. No es de extrañar esta rapidez en la preparación, teniendo en cuenta la categoría de los Jefes y Oficiales; de Millán-Astray y Franco dice con la espontaneidad de sus veinte años el entonces Alférez ( luego laureado de Comandante) Rafael Montero Bosch: “Millán-Astray tiene condiciones excepcionales de organizador y de llevarse a la gente haciéndola vibrar con sus alocuciones guerreras y patrióticas, todos le escuchamos emocionados cuando nos habla, es fantástico en sus maneras y rodea a La Legión de un prestigio y una aureola inimitables; Franco es otra cosa, más tranquilo, más callado, pero creo que llegará a ser una gran figura. Son dos jefes que harán una Legión gloriosa.

         El tiempo daría la razón a Montero pues para La Legión se iniciaba un camino de gloria y para Franco continuaba el que había iniciado en la campaña del Kert.



Francisco Javier de la Uz Jiménez


1/4/18

EL DRAGAMINAS TAMBRE (SMOKEY JOE) CONTRA LA ROYAL NAVY







Una curiosa estratagema servía, en los arios setenta, a un viejo barco de nuestra Armada para afirmar la Soberanía española sobre las aguas próximas a Gibraltar, frente a las más potentes, y prepotentes, embarcaciones de la Marina británica.





En estos últimos años, de vez en cuando, el editor de un periódico de Gibraltar se refiere a un Buque de Guerra español, al que jocosamente denomina Smokey Joe, que navegaba por las aguas de la bahía de Algeciras a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta del siglo pasado.

Casi siempre era el DRAGAMINAS TAMBRE, de la clase Bidasoa, basada en el proyecto alemán “Minensuchboot 1940”. Con unas 700 toneladas de desplazamiento, un cañón de 88 mm y una dotación de 78 hombres, su propulsión era mediante dos calderas que quemaban carbón. Patrullaba la bahía para reafirmar nuestros derechos. Tuvo por entonces, y entre otros, como Comandantes a los Tenientes de Navío Santiago Liaño, Luis Carrero y Alejandro Artal. De una u otra forma todos ellos hicieron lo que vamos a relatar.



Dragaminas Tambre



En repetidas ocasiones, cuando Smokey Joe estaba cumpliendo su misión cerca del espigón de San Felipe, se presentaba una Fragata de la todopoderosa Marina británica conminándole a que se marchase. Aunque no siempre, seguramente se intercambiaban a menudo los textos de rigor, reafirmando los derechos de cada uno, según su propia interpretación. Lo cierto es que, normalmente, el Dragaminas español acababa por moverse… precisamente a barlovento.

Se movía a barlovento y, cuando su Comandante consideraba que ya estaba en el punto adecuado, daba la orden de soplar las calderas. La combustión deja un resto de hollín por el exterior de los tubos de agua, por lo que cada cierto tiempo (suele ser el lapso de una guardia, cuatro horas), hay que forzar los ventiladores para que arranquen el hollín depositado. Este sale por la chimenea, como una nube de humo. Soplar las calderas evita, entre otras cosas, que el hollín acumulado entre en combustión.

El Comandante español calculaba con precisión el punto en que situarse y, llegado a este, ordenaba soplar. En pocos minutos, la Fragata británica -sometida a un inesperado “ataque” más propio de la guerra química, con su dotación cubierta de hollín hasta las cejas, sus uniformes hechos un asco y el buque pintado de negro por efecto del hollín- no tenía más remedio que marcharse y dejar a Smokey Joe solo en las aguas en disputa. En el TAMBRE se jugaba una porra sobre si la nube de hollín daba o no exactamente en el puente de la Fragata. Cuando acertaba de lleno, la dotación rompía en una salva de aplausos dedicada al Jefe de Máquinas. Todo esto causaba un profundo malestar en la Royal Navy. El malestar trascendió a la OTAN, de la cual España no formaba parte.

Mandando el TAMBRE -con base en Rota- el Teniente de Navío Alejandro Artal, visitó Rota una agrupación Naval holandesa al mando de un Almirante. Este había oído en la OTAN estas informaciones sobre los españoles y la curiosidad le pudo. Preguntó si era cierto eso que se contaba del fondeadero de La Línea de la Concepción y que se usaban buques con propulsión a carbón para llenar de humo a los ingleses y echarlos de las aguas en disputa. Le dijeron que sí y que, además, allí mismo estaba uno. Llamaron al Comandante y el Almirante holandés le preguntó si podía hacer una demostración. El Marino español respondió que sí, pero que necesitaba un barco contra el que hacerla. El holandés le señaló uno que estaba fuera de la base y le dijo: “Ese, que es de los míos”. Artal hizo la demostración, dando de lleno en el blanco, para jolgorio de españoles y holandeses.

Ese fue el “Smokey Joe” del que alguno en Gibraltar se ríe; un buque que, miren por dónde, puso de manifiesto que, en las situaciones de crisis, las respuestas asimétricas pueden ser las más eficaces.


LA ROTONDA

Por Ángel Liberal Fernández Capitán de Navío (R.) y colaborador del Blog “General Dávila”



Francisco Javier de la Uz Jiménez



20/3/18

LA PENA PERMANENTE







Alberto García Reyes

El caso del niño Gabriel demuestra dos cosas: que a veces la libertad es injusta y que la Guardia Civil es maravillosa.


Los abrazos de los investigadores ante el cadáver de Gabriel, condenado a una vida fugaz que su inocencia infantil no ha tenido tiempo de asimilar, son destellos de esperanza. Frente a la crueldad abominable de quien segó su  felicidad y luego guardó un silencio más criminal que el propio asesinato, gana la vocación de Servicio de unas personas obligadas a mostrarse corno maquinas en la lucha contra la infamia humana. El caso del niño de Nijar, tan desgarrador que anula mi capacidad profesional para escribir este texto sin rabia, demuestra que la Guardia Civil es mucho más que una Institución de la que enorgullecerse: es ante todo un conjunto de valores que nos reconcilia con nuestra condición natural. Detrás de ese uniforme hay hombres y mujeres que representan los mejores principios del humanismo, personas que no persiguen un éxito sino su propio alivio. Esos abrazos junto al maletero del coche en el que la detenida transportaba el cuerpo del chiquillo son la más hermosa demostración de poder: ha ganado la verdad.

Pero la desaparición y muerte de Gabriel prueba también otra evidencia que algunos iluminados se niegan a reconocer, a veces la libertad es injusta. Los padres de Mari Luz Cortés. Marta del Castillo o Diana Quer estar reivindicando la prisión permanente revisable desde el acaloramiento que da el dolor y esto está sirviendo de argumento a los buenistas detractores de una iniciativa que por lo bajini defienden sin fisura. Pero me pregunto si a estos ideólogos de la libertad no les acalora el caso de Gabriel aunque sólo sea por el egoísmo que supone pensar que le puede pasar a cualquiera. A ml me enciende. Lo admito. Sé que estos debates hay que afrontarlos en frío, pero timbren sé que es imposible ser justo sin empatizar con las víctimas. Y no se trata de caer en la trampa de los ajustes de cuentas particulares, sino en saber analizar esos casos concretos con la suficiente equidad como para poder aplicarlos a una norma general. Lo digo de manera más directa la prisión permanente revisable no tiene que interpretarse solo como un castigo a los condenados, sino como una medida que garantiza el bienestar social. ¿Quién nos ase gura que estos miserables no volverán a actuar cuando salgan a la calle? El asesino de Diana Quer fue cazado porque reincidió. ¿Cuántas veces más pudo hacerlo? Ahora, además, se jacta en una carta de que en siete años estará libre, infundiendo pavor en cuantos se crucen con él. Y lo mismo le ocurrirá al asesino de Marta del Castillo, cuya puesta en libertad puede convertirse en una vergüenza insoportable porque, a este paso, podrá pisar la calle con todos sus derechos en vigor sin que haya sido encontrado el cuerpo de la muchacha.

Los abrazos de los Guardias Civiles ante el cadáver de Gabriel tendrían que servir a quienes se oponen a la pena permanente para reflexionar Porque este tipo de asesinos no pueden ganar nunca. Su victoria haría mucho más cruel la pena de las víctimas, que sí que será siempre permanente y jamás podrá ser revisable.




Francisco Javier de la Uz Jiménez


11/3/18

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA HISTORIA Y LA LIBERTAD
















Legislar sobre la Historia es un signo de totalitarismo antidemocrático y liberticida










Imagen cedida por Granadaimedia de la escultura dedicada a José Antonio Primo de Rivera que el Ayuntamiento de Granada ha retirado - EFE


La Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 y su reforma propuesta por el PSOE han generado una gran polémica en el mundo de la cultura. Un grupo formado varios centenares de españoles, encabezados por los intelectuales Stanley Payne  Juan Velarde, han firmado un manifiesto en defensa de la Historia y la libertad. Reproducimos, a continuación, el texto íntegro del documento:

“No se puede imponer por una ley un único relato de la historia, ya que ninguna ley debe o puede variar los hechos históricos. No se debe borrar por una ley  la cultura, el sentimiento ni la memoria de un pueblo, y menos aún por razones ideológicas. Ninguna razón moral, ni derecho subyacente, puede primar sobre la analítica verdad de los hechos en las circunstancias del tiempo y lugar en que estos se produjeron. La interpretación de unos hechos, cualquiera que estos sean, no puede ceder a ninguna manipulación política partidista. Legislar sobre la historia o contra la historia es, simplemente, un signo de totalitarismo. Y es antidemocrático y liberticida.

Sin embargo, en España viene perpetrándose un inadmisible y flagrante "historicidio" desde la aprobación de la mal llamada Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007.

Pese a ello, el Partido Socialista pretende ahora, en una vuelta de tuerca más, que se apruebe una nueva y espuria Ley de Memoria Histórica, con la intención de ilegalizar cualquier asociación o fundación que sostenga puntos de vista diversos y plurales sobre los hechos acaecidos en el último siglo de la Historia Contemporánea de España.

Con la implantación de una "Comisión de la Verdad", amenaza con penas de cárcel, inhabilitación para la docencia y elevadas multas a quienes mantengan opiniones divergentes a la “verdad única”, la destrucción y quema de las obras o estudios declarados no “gratos”, y la expropiación, destrucción o transformación de una parte del patrimonio histórico-artístico de la etapa más reciente de España

Tal proposición de ley ataca directamente los fundamentos de la Constitución y los valores superiores que su ordenamiento jurídico consagra: la libertad (de opinión, expresión, investigación y cátedra); la justicia (solo atribuible a jueces y tribunales); la igualdad (que impide la discriminación por sexo, raza, religión, ideología, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social); y el pluralismo político (ejercido como actividad libre dentro del respeto a la Constitución). Dicha proposición de ley, de resultar aprobada, chocaría frontalmente con la Constitución en su redacción y espíritu.

El proyecto vulnera el principio de la verdad documentada de la historia, como demuestra el mero hecho de que esa única versión quiera imponerse por la fuerza y la violencia del Estado, al ser incapaz de sostenerse en un debate de investigación, serio, libre e independiente. Su capcioso velo jurídico, invocando a modo de pantalla la dignidad de las víctimas de solamente una parte o equiparando el franquismo con el nazismo y con otros regímenes similares, son solo el envoltorio sentimental y manipulador de una ofensiva contra la libertad de los españoles, contra la democracia y contra la verdad histórica.
Estamos ante una ley de tipo sovietizante que no debería ser propuesta por ningún partido, ni individuo, que respete la convivencia democrática en paz y en libertad, que solo sirve para reabrir viejas heridas que todos creíamos ya cicatrizadas y que, desde luego, nunca debería ser aprobada en una nación como España.

Resultaría dramático para la convivencia de los españoles que ochenta años después del final de la Guerra Civil, y de haber transcurrido más de cuarenta tras la extinción del franquismo, se intente anular la libertad de pensamiento de los españoles, y reinstalar en la sociedad los mismos odios que condujeron a aquellos calamitosos acontecimientos.

Esta propuesta de ley debe ser rechazada con firmeza por toda la sociedad, pues España no puede permitirse una involución hacia regímenes del tipo implícito en la misma. La experiencia histórica no debe pasar en balde, y de ella debemos aprender.

Los hechos históricos y los estudios e investigaciones de los mismos, deben producirse en total y plena libertad para el debate y la confrontación abierta de las ideas, pero jamás bajo la mordaza y el castigo penal de un Estado democrático.


Y ello principalmente, porque ningún Parlamento democrático ni puede ni debe legislar sobre la Historia, pues de hacerlo, criminalizaría la Historia, estableciendo una checa de pensamiento único, al imponerse por la fuerza y la violencia del Estado.”





Francisco Javier de la Uz Jiménez