ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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9/12/16

ENTREVISTA A STANLEY G. PAYNE
















Tengo el privilegio de compartir con vosotros esta entrevista con el eminente historiador Stanley G. Payne, autor entre otros muchos títulos de “El Régimen de Franco 1936-1975”, ¿”Por qué la República perdió la Guerra”? o “El camino al 18 de julio: la erosión de la Democracia en España”.


Es una entrevista breve pero sustanciosa que no podemos sino agradecer de corazón, no ya sólo por el tiempo que nos ha dedicado, sino porque además lo ha hecho durante sus vacaciones y mientras celebraba el Día de Acción de Gracias. Así pues, gracias a Stanley G. Payne por su tiempo.



1.    ¿Por qué, pudiendo haber elegido cualquier otra materia de estudio, eligió precisamente España?

Fue consecuencia de una serie de factores.  Ya había aprendido el idioma, sin jamás haber pensado en utilizarlo para algo en serio.  Pero cuando no conseguí una beca en el Russian Institute en 1955, tuve que buscar otro campo.  Luego, justamente en ese tiempo, leí dos libros sobre España que me despertaron el interés.  Y luego tenía profesores que me alentaron.  Todo  esto se encontrara con más detalles  en mi  libro de ensayos, “España, una historia única.”

 2.    ¿Por qué el siglo XX?

           Porque era el siglo XX.

3.  ¿Qué ha cambiado en España desde el final de la Guerra Civil española? ¿Cree que hay peligro de una nueva Guerra como se sugiere en algunos ambientes?

Todo ha cambiado mucho.  Es evidente.  Pero hay una cultura nueva que es igual de perniciosa, aunque  de un modo diferente.  Hasta que se supere, seguirá igual. Actualmente, no existen ningunas “dos Españas,” que es un invento de las izquierdas.  Puesto que todo que no es de izquierdas sea tan sumiso,  el truco seguirá.

La pregunta es ingenua. No habrá ninguna guerra nueva. Las izquierdas abandonaran su guerracivilismo cuando quieran. Es una cuestión de voluntad. Mientras estiman que sea rentable, no lo abandonaran.  En España la derecha no existe, mientras el centro de Rajoy es muy sumiso. Mientras no hay resistencia, las izquierdas seguirán dominando.  Lo tiene tan fácil.

4.  ¿Cree que el Gobierno de España está a tiempo de reconducir el proceso soberanista en Cataluña? ¿Debe el Gobierno aplicar una política más firme?

Muy difícil de reconducir. Es una táctica. ¿Debe ser más asertivo o agresivo Rajoy?  No lo sé.  Puede ser que este estilo “gallego” sea el único que, en términos políticos, se puede aplicar. ¿Una política más “firme”? Impensable con este Gobierno.

5.    ¿Qué opina sobre la estrategia del PNV que está en espera de lo que ocurra con el proceso catalán?

No tengo ni idea. Los nacionalistas vascos esperan el desenlace, como dice, de la iniciativa catalana. Si ésta tuviera éxito tratarían de repetirla. Por el momento, dan mayor énfasis a los temas fiscales.

6.    ¿Cómo ve España de aquí a cinco o diez años?

No tengo idea.  El historiador no es profeta.  En lo económico, necesita ciertas reformas estructurales, y un saneamiento de las finanzas públicas, en cuanto a las autonomías,  que parece que políticamente es casi imposible.  En diez años, el problema del envejecimiento y de la ausencia de jóvenes será más acusado.

7.    ¿Cómo puede ayudar la Historia a afrontar esos problemas y a no repetir el pasado?
Con la valentía de decir la verdad, más coraje moral y menos miedo político.  Pero la verdad es que sigue igual en otros países, también.  Actualmente, la historia es el reino de la fantasía y la falsedad en muchos temas.  En esta como en otras cuestiones, lo que tiene España es meramente la versión nacional de una  enfermedad que asola toda la cultura occidental.

8.    ¿Cómo ve la irrupción de Podemos y Ciudadanos? ¿Y la deblaque del PSOE?

Podemos está en condiciones de superar al PSOE, mientras Ciudadanos ya ha alcanzado su techo. Es probable que pase algo semejante con Podemos, también, pero es pura especulación. Los partidos nuevos reflejan condiciones de crisis, pero estas no duran.  En cambio, la recuperación del PSOE me parece difícil. ¿Cuál es su ideología actual? ¿Cómo piensa resolver los problemas concretos?  Una demagogia de mayor deuda de Estado no sirve.

9.    ¿Piensa que España debería reformar su sistema electoral?

La ley electoral de España necesita reformarse, pero ¿quiénes lo van a hacer?  No lo veo inevitable, sino deseable.  La cuestión fundamental es cambiar el modo de votar en listas de partido, y conseguir una votación más individual y directa, para que las burocracias de los partidos tengan menos poder.

10. ¿Cómo ve a España, un país que no respeta ni su defensa ni su Historia, en el marco de la UE?

La idea de los españoles, según parece, es de vivir como una gran provincia de Europa.  Pero “Europa” en ese sentido no existe, ni les protegerá. Viven una ilusión. Me imagino que sería necesaria una gran crisis para cambiar esta actitud fundamental.





Antonio J. Candil Muñoz


ESPECIALIDADES FUNDAMENTALES DEL ET














Esto circula por la Red:

ESPECIALIDADES FUNDAMENTALES DEL ET




Como comentario os mando la modificación a las especialidades fundamentales de las FAS.

No se quien será el ideólogo responsable de este Ejército y del las FAS,("Desarrollo de conceptos")  pero en cualquier otra organización el responsable de cambiar toda la Organización y la trayectoria profesional del personal cada 5 ó 6 años lo hubieran despedido. 
A esto yo lo llamo "perfeccionar la ineficacia" propio del Sistema defensivo de las Organizaciones.

Como justificación al RD de 711/2010. (...el tiempo transcurrido desde...) ¡¡¡ 6 años!!!!.



EL BOD 237 de 7 diciembre 2016 publica el RD 595/2016
Especialidades Fundamentales del ET

En el caso del Ejército de Tierra, en el que ya está implantada la especialidad fundamental de «Helicópteros» en la escala de suboficiales, recomienda incluir esta especialidad fundamental en la escala de oficiales del cuerpo general. Asimismo el nombre de esta especialidad fundamental pasa a ser el de «Aviación del Ejército de Tierra», con el fin de "desligarlo del medio empleado". (sic)

 En la Escala de Oficiales del apartado 1, Cuerpo General, del anexo I, Ejército de Tierra, se añade un último párrafo con la siguiente redacción: «Aviación del Ejército de Tierra:
Los militares con esta especialidad desarrollan actividades directamente relacionadas con el mando, la preparación, la seguridad y el empleo de las unidades del Ejército de Tierra que dispongan de medios aéreos.» 

La intención ( para desligarlo del medio empleado "el helicóptero")  ¿será crear las Fuerzas Aéreas Terrestres, se incorporarán aeronaves de Ala fija (transporte) ?

¿No tiene la Armada sus propias Fuerzas Terrestres (IM)  y Aéreas?  Ahora solo le falta al EA crear (que ya las tiene casi) unas Fuerzas terrestres (PAC, AAA,...)
 A eso se llama "ACCIÓN CONJUNTA" 

¿Que pasará cuando a los pilotos le den la baja en vuelo? ¿Pasaran al "Servicio Tierra"?
O cuando no haya Unidades de helicópteros para su empleo ¿querrán mandar un Bon o Regimiento de Infantería/Caballería?


Coronel (R) Infantería DEM
Lcdo. CC Politicas y Organización





José V Ruiz de Eguílaz y Mondría

3/12/16

LA GUERRA EN CURSO












El Coronel, y sin embargo amigo..., Juan Valenzuela nos manda esto:

UNA CLASE MAGISTRAL DE HISTORIA UNIVERSAL
 – LA GUERRA EN CURSO –



30 OCTUBRE, 2016
Una continuidad de enfrentamientos desde Maraton, Salamina, Platea, Lepanto, Viena, Nueva York, la era de las batallas decisivas enfrentando ejércitos ha terminado, ahora estamos en una guerra, no digo quien tiene razón, quien es culpable ni sermoneo sobre el tema.
Pero que estamos en guerra, no cabe la menor duda, y no es la guerra al estilo de Waterloo o Normandía o Stalingrado, es una guerra de miles de hechos acumulados, esporádicos, de guerrillas, sin
declaraciones ni banderas ni cargas de caballería, y a eso se enfrenta Europa y sus posibilidades, honestamente, no son las mejores, basta saber un poco de historia.

Una cosa es integración… ¡Bienvenida! … pero no se engañen, acá estamos frente a una invasión a toda regla, en cámara lenta, que tampoco se gana con muros ni fronteras ni extradiciones, a esta altura eso es irrelevante.
Esto no se arregla con pitecantropus como Le Pen o Neo Nazis, es tan compleja que pocos saben lo que hacer.
Y lo peor es que no todos los “moros” son enemigos……
Por lo que es inútil hacer una barbaridad al estilo de Simon de Montfort, cuando mandó matar a todos los habitantes de una ciudad durante la “Cruzada” contra los Albingenses y alguien le dice: ¡Sire, hay buenos católicos entre ellos! Y él responde… ¡Matadlos a todos Dios separará a los buenos de los malos!
Así que las soluciones facilonas xenofóbicas tampoco caminan. ¡Jodida situación!
Los que saben algo de historia, entienden lo que digo.
Hoy es Paris, porque sale en todos los medios y todos lo saben, ¿pero cuantos saben de Aleppo o Darfur o Somalia?
Es una guerra mundial, que empezó hace mucho, y estamos en el medio de ella, aunque los bienpensantes y bien intencionados digan que no.
Desde el punto de vista histórico (la Historia siempre se repite) la situación es llamativamente similar a la de LOS GODOS DEL EMPERADOR VALENTE. En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas bárbaras de Atila. Por diversas razones – entre otras, que Roma ya no era lo que había sido – se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.
Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado o que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender.
Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos.
Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte.

El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente
•             ese imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y se emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa,
es que todo eso – Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire – tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.

Por eso Occidente está pagando nuestros pecados.
La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais (religión mezclada con liderazgos tribales) hacen difícil la democracia, pusieron a
hervir la caldera. Cayeron los centuriones – bárbaros también, como al final de todos los imperios – que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros – en el sentido histórico de la palabra – que cabalgan detrás de ellos.
Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron.

Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados.
Los condenan nuestro egoísmo, nuestro ‘buenismo’ hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.
A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los ‘modernos godos’ lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo.

Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean ONGs, no fuerzas militares.
Toda actuación vigorosa – y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia – queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939.

Cualquier actuación contra los que empujan a los nuevos ‘godos’ es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias.
Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción.

El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades.
La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la Humanidad y por desgracia para el imperio.
Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida.

Pero las cosas no son tan simples. Los ‘godos’ seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre.
Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.
Eso nos mete en el cogollo del asunto: la instalación de los godos, cuando son demasiados, en el interior del imperio. Los conflictos derivados de su presencia. Los derechos que adquieren o deben adquirir, y que es justo y lógico disfruten. Pero ni en el imperio romano ni en la actual Europa hubo o hay para todos; ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables.
Además, incluso para las buenas conciencias, no es igual compadecerse de un refugiado en la frontera, de una madre con su hijo cruzando una alambrada o ahogándose en el mar, que verlos instalados en una chabola junto a la propia casa, el jardín, el campo de golf, trampeando a veces para sobrevivir en una sociedad donde las hadas madrinas tienen rota la varita mágica y arrugado el cucurucho.
Donde no todos, y cada vez menos, podemos conseguir lo que ambicionamos.Y claro. Hay barriadas, ciudades que se van convirtiendo en polvorines con mecha retardada. De vez en cuando arderán, porque también eso es históricamente inevitable.

Y más en una Europa donde las élites intelectuales desaparecen, sofocadas por la mediocridad, y políticos analfabetos y populistas de todo signo, según sopla, copan el poder. El recurso final será una
policía más dura y represora, alentada por quienes tienen cosas que perder.

Eso alumbrará nuevos conflictos: desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas. De aquí a poco tiempo, los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia. También parte de la población romana – no todos eran bárbaros – ayudó a los godos en el saqueo, por congraciarse con ellos o por propia iniciativa. Ninguna pax romana beneficia a todos por igual. Y es que no hay forma de parar la Historia.
«Tiene que haber una solución», claman editorialistas de periódicos, tertulianos y ciudadanos incapaces de comprender, porque ya nadie lo explica en los colegios, que la Historia no se soluciona, sino que se
vive; y, como mucho, se lee y estudia para prevenir fenómenos que nunca son nuevos, pues a menudo,
en la historia de la Humanidad, lo nuevo es lo olvidado. Y lo que olvidamos es que no siempre hay solución; que a veces las cosas ocurren de forma irremediable, por pura ley natural: nuevos tiempos, nuevos bárbaros.
Mucho quedará de lo viejo, mezclado con lo nuevo; pero la Europa que iluminó el mundo está sentenciada a muerte. Quizá con el tiempo y el mestizaje otros imperios sean mejores que éste; pero ni ustedes ni yo estaremos aquí para comprobarlo. Nosotros nos bajamos en la próxima. En ese trayecto sólo hay dos actitudes razonables.

Una, es el consuelo analgésico de buscar explicación en la ciencia y la cultura; para, si no impedirlo, que es imposible, al menos comprender por qué todo se va al carajo. Como ese romano al que me gusta imaginar sereno en la ventana de su biblioteca mientras los bárbaros saquean Roma. Pues comprender siempre ayuda a asumir. A soportar.

La otra actitud razonable, creo, es adiestrar a los jóvenes pensando en los hijos y nietos de esos jóvenes.

•             Para que afronten con lucidez, valor, humanidad y sentido común el mundo que viene.
•             Para que se adapten a lo inevitable, conservando lo que puedan de cuanto de bueno deje tras de sí el mundo que se extingue.
•             Dándoles herramientas para vivir en un territorio que durante cierto tiempo será caótico, violento y peligroso.
•             Para que peleen por aquello en lo que crean, o para que se resignen a lo inevitable; pero no por estupidez o mansedumbre, sino por lucidez. Por serenidad intelectual.
•             Que sean lo que quieran o puedan: hagámoslos griegos que piensen, troyanos que luchen, romanos conscientes – llegado el caso – de la digna altivez del suicidio.
•             Hagámoslos supervivientes mestizos, dispuestos a encarar sin complejos el mundo nuevo y mejorarlo; pero no los embauquemos con demagogias baratas y cuentos de Walt Disney.

Ya es hora que en los colegios, en los hogares, en la vida, hablemos a nuestros hijos mirándolos a los ojos.
ES LA GUERRA SANTA, ¡IDIOTAS!
Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor – treinta años de cómplice amistad – se recuesta en la silla, sonríe, amargo, y me dice: «No se dan cuenta, esos idiotas que esto es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta».
Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra y la estamos perdiendo por nuestra estupidez…. sonriéndole al enemigo».
Mientras lo escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas.

Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Homeini y sus ayatollás.

Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final – sorpresa para los idiotas profesionales – resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, acaban siendo administradas por imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII:
«Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».
Porque esto que está ocurriendo, es la Yihad….. ¡ idiotas !.
Es la guerra santa.
•             Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí.

•             Lo sabe quién haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez.

•             Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por ser infieles al Islam, de adúlteras lapidadas – cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas -, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» mientras docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles.

•             Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán – no en Iraq, sino en Australia – exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta».

•             Lo sabe quién vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán – no en Damasco, sino en Londres – donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».
A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Para poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Para ponerte falda corta sin que te llamen puta.
Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe.
Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros.
Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones (ellos y ellas) muy puestos en su sitio.
Dar mala imagen en YouTube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra.
Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socios teológicos.
Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa imbecilidad.
•             Es un suicidio.
•             Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién.
•             Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma.
Porque es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros.

ARTURO PEREZ REVERTE

Juan Valenzuela.




Chevi Sr.

2/12/16

RITA BARBERÁ
























Cuando deje de estar con vosotros recordar lo bueno que pudo haber, como dicta la nobleza de corazón.


Antonio soy Elisa Lassala, una compañera periodista e íntima amiga desde la infancia de Rita Barberà. Su padre, Pepe Barberá, fue mi primer director y maestro. Luego siguieron como inolvidables Manolo M Ferrand y José Luis Balbín.
Te llamo para rogarte por favor que digas en antena que la concesión por la UNESCO a las Fallas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad es un logro importante, como otros muchisimos , de Rita Barberá. Que no vengan ahora estos miserables de Compromís a ponerse medallas. Rita, como gran anfitriona q era, se lo estuvo currando durante 5 años acudiendo a los foros internacionales e invitando a disfrutar y admirar la fiesta de las Fallas a toda aquella institución o representante de la misma  que pudiera favorecer tal denominación. Puso las Fallas en el exterior. Para q vinieran de todas partes del mundo a conocerlas. Y lo q es más importante: todo esto lo hizo por Valencia y por España. Esto te lo puede corroborar J. Manuel G Margallo q creo va esta noche.
Hace dos años me presentó en una mascletá al jefe de campaña de Angela Merkel, dr a su vez del F. All. El como sus colegas europeos Estaban alucinados ante el espectáculo de las Fallas. Me decía: Rita es la Merkel española.
Nadie ha hecho tanto por las Fallas de Valencia como Rita Barberà.
Vamos por favor entre todos a hacer justicia y valencianos y falleros, entre los q me encuentro, un brindis de reconocimiento y gratitud.
Muchas gracias Antonio. Un abrazo




Chevi Sr.

30/11/16

VERDADES SOBRE CASTRO














Gonzalo




La verdad sobre Castro en un medio afín al régimen comunista



Digno de ver: una hispanocubana sacando de quicio a los castristas en un debate televisivo


www.outono.net





Gonzalo R-Colubi Balmaseda