ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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5/11/12

LA CONTABILIDAD MILITAR EN LOS CUERPOS DEL EJÉRCITO


 



 
Por Real  Orden Circular de 29 de Noviembre de 1888, la Reina Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, viuda de Don Alfonso XII, y a la sazón Regente del Reino, sancionaba con su Augusta firma el “Reglamento para la Contabilidad  Interior de los Cuerpos del Ejército”. 

Al intento de glosar la excepcional importancia de este Reglamento, pionero de nuestra Contabilidad Militar, magnífico en su género y excepcional en su contenido, que a lo largo de los últimos cien años ha venido marcando la impronta –sin mas variantes que las muy escasas introducidas en el Reglamento del año 1926- en el ordenamiento contable de nuestro Ejército, van dedicadas estas líneas. 

Establecía la citada Real Orden que el Reglamento que por la misma se aprobaba entraría en vigor el día 1º de Enero de 1889, así como era la voluntad de Su Majestad el que se diesen las gracias al Sr. Brigadier Presidente de la Junta y a los Vocales que habían intervenido en la redacción del articulado del mismo, por la actividad, celo y competencia con que habían desempeñado la comisión.  En su Artículo Primero, el citado Reglamento establecía que “La Contabilidad Interior de los Cuerpos se llevará por el sistema de PARTIDA DOBLE en tres libros, llamados Diario, Mayor y Caja, y tendrá por objeto determinar las operaciones necesarias para llevar a cabo la Reclamación, Percibo, Distribución y Ajuste de los Haberes”. 

A este tenor, creemos oportuno recordar que los preceptos de la “Partida Doble” que introducía en su articulado el Reglamento citado , se inician en el año 1494 con la aparición de la obra de Fray Lucca Paccioli “Tractatus Particularis de Computis et Scripturis”, en la que por vez primera en la historia de los estudios contables se recogen y se ordenan los principios de la Teneduría de Libros usuales en las Casas de Comercio mas avanzadas de su tiempo y se desarrolla en su acepción mas completa el sistema contable que desde entonces conocemos con el nombre ya citado de la Partida Doble o Sistema Diográfico.

Por lo que a España respecta, es mediado el Siglo XVI, cuando tenemos datos fidedignos que nos permiten afirmar que la Partida Doble, no sólo era conocida sino también practicada en los libros de contabilidad entonces al uso, tal y como se desprende de la obra que dedicó a Felipe II Don Bartolomé Salvador de Solórzano, bajo el título de “Libro de Caja y Manual de Mercaderes”, en el que se van configurando las obligaciones favorecedoras de la buena fe en las transacciones y de la fiel transcripción en libros y cuadernos de apuntes formales.


Y volviendo a los tres libros reglamentarios que obligaba a llevar en todos los Cuerpos del Ejército el Reglamento de Contabilidad Militar  de 1888, hemos de decir que a estos le añadiría uno el Reglamento de 1926 (El Libro de Inventario de Balances), y de ellos, mediada la década de los ochenta del pasado siglo, sería suprimido el “Mayor”. (Artículo 4º de la Orden Nº 69/85, de 6 de Diciembre, del Ministerio de Defensa).  El Libro Diario es el mas importante de los libros de contabilidad reglamentarios, por encerrar en él la verdadera historia del movimiento de fondos de un Cuerpo o Dependencia Militar. Se lleva en la Oficina de la Jefatura del Detall (Mayoría) y los asientos se consignan por orden cronológico. Al final de cada asiento el Jefe del Detall, signará con su media firma el apunte contable efectuado que servirá como dato de comprobación, dando con ello fe de la veracidad de las operaciones consignadas y de que estas se han anotado en el mismo momento en que se han producido. 

Al objeto de comprobar que las cantidades que hemos ido consignando en el Libro Diario,  las hemos pasado correctamente al Mayor, formaremos el llamado” Libro de Balances y Comprobación e Inventario”; para lo cual ,y haciéndolo coincidir con los balances de comprobación mensuales, se suman las columnas del Debe y del Haber del Libro Diario, que han de coincidir con las sumas que arrojan las mismas columnas de la totalidad de las cuentas del Mayor. Por último, el Libro de Caja es el que da fe de la gestión realizada por el Cajero del Cuerpo, cargo de confianza éste que normalmente recae en un capitán, que ha de esmerarse en el perfecto cuidado de la confección de los asientos, necesitando para ello un profundo conocimiento de los que motivan las distintas operaciones realizadas en la Caja del Cuerpo. Finalmente, y a modo de epílogo recordar que la entrada en vigor  el 28 de Diciembre de 1990 del  Plan General de Contabilidad, aprobado por Real Decreto 1643/1990, de 20 de Diciembre, obligó a adaptar nuestra Contabilidad Militar  a los preceptos emanados de la  superior Norma Contable antes reseñada. (1) 

Por ello, sin dejar de reconocer que la actividad económico-contable ha evolucionado en los últimos cien años de forma y manera extraordinarias en cuanto a su orientación, fines y métodos, quisiera rendir mi modesto homenaje de entrañable recuerdo a aquellas viejas Jefaturas del Detall de finales del siglo XIX y que durante la casi totalidad del siglo XX, puede decirse que prácticamente han llegado hasta nosotros. Ubicadas en vetustos caserones conventuales, procedentes en su inmensa mayoría de la desamortización de Mendizábal, donde se alojaba el Regimiento del que formaban parte, y muy similares sin duda, a la imagen lóbrega que nos evoca el “escritorio” que Dickens nos hace ver en su “Canción de Navidad”. Desde ellas, hasta las actuales Mayorías Centralizadas, Jefaturas de Intendencia Económico-Administrativas, y demás Centros Financieros Militares, ubicados en amplios y luminosos edificios de nueva planta en los umbrales de este Siglo XXI, hay todo un abismo de  nostalgias, romanticismos, experiencias, realizaciones y medios supermodernos. Ante la apertura de unos nuevos horizontes contables y de Teneduría de Libros que trajo consigo, hace ahora poco mas de un siglo, la promulgación del “Reglamento de Contabilidad Interior de los Cuerpos del Ejército”, se hizo imprescindible la actuación de unos hombres abocados a un mayor y mas profundo conocimiento en el milenario “Arte de llevar las cuentas”.

Formados en los Colegios y Academias de las Armas y Servicios, con unos muy someros conocimientos de Contabilidad – si exceptuamos, lógicamente, a los Jefes y Oficiales de los Cuerpos de Intendencia e Intervención Militar, cuyos escalafones se han venido nutriendo durante decenios, en una gran parte, por Profesores Mercantiles formados en las aulas de nuestras acreditadas Escuelas de Comercio, es indudable que hubieron de dedicar largas horas de vigilia al estudio de las enseñanzas mercantiles para su correcta aplicación en el campo de una incipiente y reglada contabilidad militar. Sin mas satisfacción que la interior que produce el deber cumplido, y a lo sumo, en ocasiones, una nota ampliatoria o la conceptuación de “Mucho”plasmada por sus jefes en el epígrafe correspondiente a “Conocimientos de Detall y Contabilidad” que se reflejaba en las Hojas de Servicios de los oficiales durante el siglo XIX y primera mitad del XX.  No sé si llevaron puestos en horas de oficina los clásicos “manguitos” sobre la bocamanga de sus guerreras, pero aquellos dignos Jefes y Oficiales, al desempeñar con todo el rigor de su bien probada vocación militar los cargos económicos para los que habían sido designados o elegidos, al hundir una y otra vez su pluma de ave en el artístico tintero de esquinas biseladas y dorados bronces, para trazar sobre el voluminoso Libro Diario, el Mayor o el de Caja con una caligrafía elegante y rebuscada los asientos de “cargo” y “data” correspondientes, estaban sentando las bases, posiblemente sin que ellos mismos lo supieran, de la pequeña historia de la Contabilidad Militar en España. 

                        ________________________________   Sevilla, Noviembre de 2012

FRANCISCO ÁNGEL CAÑETE PÁEZ
Comandante de Infantería
Licenciado en Ciencias Económicas y Profesor Mercantil


NOTAS

1.       Por Real Decreto 1514/2007, de 16 de Noviembre (BOE Nº278 de 20 de Noviembre , se aprueba el “Nuevo Plan General de Contabilidad”, quedando derogado el anterior.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una vez más, nuestro Comandante nos expone con nitidez y sobrado oficio de historiador, los hechos de aquellos hombres dedicados a la farragosa burocracia, ahondando en relevantes fuentes, de riqueza secular.
Sin colocarse manguitos de protección y sin la utilización de pluma de ave, el siempre respetado D. Francisco Ángel Cañete Páez, nos relata con la brillantez de su siempre acertada pluma, (sin ser de ave),
cómo se ha desenvuelto el militar de oficina, tan sacrificado siempre y tan obligado a ejercer su oficio, en tantas ocasiones con medios rudimentarios. Pero siempre con perfección de artesano, fueron reflejándose los hechos contables y disposiciones reales en el paso de los siglos, en aquellos libros, con letras legibles y números pitagorianos.
Ahora es el relevo de las altas tecnologías...

Un fuerte abrazo, a mi siempre amigo, Comandante Cañete, Aquilifer distinguido, y hoy luciendo en su bocamanga la estrella de ocho puntas.
Salvador Soria, Alférez, IPS.
Legionario de Honor.

José Antonio dijo...

Como corresponde a su tan acreditado buen criterio en la selección de los diversos temas de ilustración histórica militar, con los que nos proporciona a sus lectores estas frecuentes ocasiones de ampliar saberes y de remozar viejos recuerdos sobre interesantes aspectos de nuestra cultura profesional; el querido compañero Francisco Ángel, Tte. Col. de este nuestro Abnegado Cuerpo de Poetas Militares Defensores de la Fortaleza “Cajón de Sastre”, nos presenta ahora ese trabajo suyo sobre la biografía de la reglamentaria Contabilidad Interior de los Cuerpos del Ejército.

En mi caso personal, de oficial de Infantería, pudiera parecer que los temas administrativos contables hubieran de tener un interés secundario en mis recuerdos; pero sin embargo tales recuerdos están a flor de piel, y lo prueba el hecho de que sin darme cuenta me he ido sumergiendo extasiado en la lectura de lo que, dado el estilo sosegado, ameno y entrañable del texto, yo llamaría “narración”. Así, de manera fluida y oportuna, he ido recibiendo vocablos y conceptos –partida doble, libros Diario, Mayor y Caja, reclamación, percibo, distribución y ajuste de los Haberes, Oficina de la Jefatura del Detall (Mayoría), etc. –; los cuales ya formaban parte del programa de estudios de los cadetes de segundo curso de la A G M, y que después, a lo largo de mi paso por unidades y centros, ya eran de uso diario como parte de mi función propia o de la de algunos compañeros de destino.

Al mismo tiempo, surgen también en el texto las evocaciones a “vetustos caserones conventuales en donde se alojaba el Regimiento”, y a nostalgias y romanticismos. Y hasta a una Canción de Navidad.

Pues, hasta esa idea me ha venido dada en esa entrañable narración. Ya me he apuntado el que para esas horas navideñas que nos vienen al galope, y que reservamos para nuestra más sentimental intimidad, me volveré a releer extasiado este evocador trabajo, como el mejor cuento de Navidad, por el que habrán de ir desfilando muchos rostros de antiguos jefes y compañeros que desempeñaban aquellas funciones contables, así como sus respectivos escenarios ya desaparecidos.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Gracias de nuevo, mi Coronel. Voy a empezar a coleccionar y guardar tus "Comentarios", pues plasmas en ellos una filosofía y un estilo literario tan entrañable, que a mi verdaderamente me encanta. Un fuerte abrazo de tu ya, siempre amigo y subordinado. Francisco Ángel.